EL CHURRASCO

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EL CHURRASCO
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En mi infancia mi madre cuando tenía que hacer algo especial al horno acudía a un horno de pan, normalmente al horno del panadero que te suministraba el pan, cada día y allí tenías un horno de leña, gratis a tu disposición. Esto sucedía porque las casas de familias humildes, en aquella época, solo tenían como cocina y como calefacción, al mismo tiempo, una lumbre de palos de olivo que en Jaén había en todas las casas porque de la poda del olivar, obligada cada dos o tres años, se obtenía la materia prima necesaria para poder cocinar y para poder calentarse.

O sea que cuando había que hacer una pierna de cordero al horno, ya estaba allí la ama de casa para que el panadero se la horneara. También se asaban las calabazas, los pimientos, almendras o las cabezas de choto u otro animal.

Pero los dulces eran lo más específico que se elaboraba y cocía en los hornos, los dulces que servían para aderezar los desayunos o las meriendas en casa durante todo el año.
Yo recuerdo que mi madre acudía con frecuencia al horno de Manolo la rata, o al de Manuel el pollo, para hacer tortas, hornazos, magdalenas y sobre todo los dulces de Navidad.
Cuando llegaban las épocas de la Nochebuena mi madre se iba al horno por la mañana y allí hacía la masa correspondiente para los dulces que había que meter en el horno. Mi madre hacía unos dulces deliciosos porque entonces no existían las fábricas de mantecados o de roscos como ahora hay por todos lados y además eran de una calidad y de un sabor incomparables.

Una vez preparada la masa el panadero te entregaba unos receptáculos rectangulares con los bordes vueltos, llamados latas, donde se iban poniendo los mantecados, roscos, hojaldres, tortitas y una vez terminada la elaboración eran metidos en el horno y en unos minutos los tenías horneados, calentitos, le ponían azúcar por encima y listos para llevar a casa.

Lógicamente el dueño del horno cobraba un dinero por utilizar sus instalaciones, por la harina el azúcar o los ingredientes que utilizaras y, como no, por cocerlos en el horno pero está claro que resultaba muy económico para la familia el tener dulces exquisitos y caseros para todo el año.
Era muy habitual en estos casos que los niños que acompañaban a sus madres para hacer los dulces, como tenían que estar mucho rato con ellas en el local y como una forma de entretenerlos para que no diesen mucha guerra , y de tenerlos más contentos les regalaban un Churrasco.

En mi pueblo se le llama churrasco a una especie de torta circular, de varios tamaños de diámetro, de uno o dos cms de grosor y elaborada con masa de la que se utiliza para hacer el pan a la que le ponían unos granos de sal gorda repartidos por toda su superficie. Esto lo introducían en el horno y en poco rato lo sacaban, todo tostadito y crujiente, convertido e un auténtico manjar que encantaba tanto a niños como adultos.

Yo no entiendo como las fábricas de aperitivos no se han preocupado de comercializar este sano rico y económico alimento que seguro tendría en el mercado un éxito sin precedentes.
Adelante los fabricantes del ramo este sería sin duda un gran negocio.

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