Fórmulas que han reabierto el melón que en 1991 lanzó el informe Abril, que ya hablaba de copago para ayudar a una sanidad "exhausta". Estas actuaciones, sin embargo, no pueden llevarse a cabo de manera unilateral. Las comunidades autónomas no tienen competencias. De adoptarse debe ser en toda España. AsÃ, parece que estos anuncios son un dardo envenenado lanzado hacia el nuevo Gobierno del Partido Popular, que durante la pasada legislatura y la campaña se ha manifestado contrario al copago.
A pesar de esos inconvenientes algunos creen que hay que intentarlo. La situación actual, afirman, obliga. Y es que el recurrente debate del copago -al que Repullo denomina 'polÃtica zombi', "porque cuando desmontas su argumento cae muerto y al poco tiempo vuelve a levantarse"- se agarra a los datos de la grave crisis económica. Y aún más a las cuentas sanitarias de las comunidades, estranguladas por una deuda incesante que supera los 12.000 millones.
MarÃa del Mar MartÃnez, consultora especializada de McKinsey, cree que no hay que entender el copago como un instrumento para financiar el sistema sanitario sino como una fórmula para ayudar a reducir su demanda que, afirma, es superior a la de otros paÃses europeos. "El copago podrÃa tener impacto en los costes del sistema a futuro, pero no soluciona el problema de la deuda acumulada en el pasado. Aunque se introdujera un euro por receta, los importes recaudados serÃan muy bajos comparados con la deuda total: 82 millones por el total de recetas al año", sostiene.
Al margen de esas opciones futuras, Llamazares alerta de que, amparadas por los recortes, se están produciendo situaciones que implican un copago indirecto. "Existen otros repagos como el alargar la lista de espera. AsÃ, parte de la gente que tendrÃa que aguardar se va a la privada; algo que, si se generaliza, a la larga es negativo", mantiene.
Juan Abarca, secretario general del Instituto para la Integración y Desarrollo de la Sanidad -la asociación mayoritaria de la sanidad privada- reconoce que tanto los recortes como el copago empujan a los ciudadanos a la privada. A pesar de esto ve la medida injusta. "No creemos que el copago directo obligatorio, tanto por asistencia como por receta, sea lo más deseable", dice. Cree que lo mejor serÃa apoyar con una desgravación fiscal a aquellos que quieran acudir a un "copago voluntario", tal y como denomina a hacerse un seguro privado. "Se puede favorecer la financiación privada voluntaria de los usuarios que pueden pagar un seguro, porque descargan recursos al sistema público. Acudir a la privada debe ser una elección, no una obligación", afirma.