Las estrategias, por tanto, serán diferentes. El lÃder de los populares pretende que el cara a cara deje las cosas como están, que el movimiento de votos sea mÃnimo, y si el resultado puede ser nulo, mejor. Todo lo que sea atonÃa y aburrimiento favorece sus expectativas electorales. "Que se aburran las ovejas", comentó hace unos dÃas uno de sus colaboradores. El aspirante socialista busca lo contrario, quiere un duelo dinámico, que saque del letargo o de la disconformidad a los millones de votantes socialistas que han huido a otros partidos o han optado por el abrigo de la abstención. En definitiva, el PSOE espera que pase mucho y el PP confÃa en que no pase nada.
El candidato popular, apuntan en su equipo, hará lo posible por evitar el cuerpo a cuerpo y el cruce de ofertas que conduzca a un terreno resbaladizo. Las encuestas recogen que los ciudadanos ven en Rajoy a un polÃtico conocedor de los problemas del paÃs y mejor preparado en casi todos los aspectos que Rubalcaba para hacerles frente. Ése será su principal baza, demostrar que es el estadista adecuado, el presidente del Gobierno 'in pectore' para estos momentos de crisis. Aunque algunos en el PP no descartan que saque algún as de la manga, son más los que apuestan por un debate previsible por su parte.