Ya no es una voz, ni dos, ni tres. Ahora es un clamor generalizado. Hasta la propia Junta de Andalucía, que siempre había hablado de ello como una solución excepcional, ya asegura sin tapujos que estamos ante «la única herramienta efectiva con la que cuenta el sector a corto plazo». Por si no lo habían adivinado, nos referimos al almacenamiento privado, la única estratagema que realmente se ha mostrado efectiva para subir los precios en un contexto de fuerte y continuada depreciación del 'oro líquido' como el actual. Sucedió el año pasado. A mediados. Tras registrar cotizaciones mínimas inferiores a los 1,60 euros en el mes de mayo -coincidiendo con la feria Expoliva-, la inmovilización de algo más de 32.000 toneladas en España se tradujo en progresivos incrementos hasta situar el kilogramo en medias superiores a los 2,40 euros. ¿Y cómo es posible que retirando de la circulación un volumen tan bajo se lograra un repunte del 50 por ciento? Pues no existe ninguna explicación racional. Pero sucedió, que es lo importante. Por eso ahora todo el mundo insiste en que se repita aquella operación.Y es que estamos viviendo una coyuntura similar a la del ejercicio anterior. La única diferencia es la posición de la Consejería, que se ha convencido mucho más rápido de la necesidad de actuar para propiciar cuanto antes un punto de inflexión. Ahora sólo falta que empiece a tenerlo claro el Ministerio, que es quien tiene que formular la petición a Bruselas y que, antes de dar ningún paso hacia delante, prefiere esperar a que finalice la recolección de la aceituna -con unas semanas de retraso debido a las abundantes precipitaciones- y comprobar que, en efecto, se detectan anomalías en los mercados.
Así están las cosas. Mientras que unos piden tiempo, otros consideran que el reloj corre en contra. ¿El argumento de estos últimos? Que los olivicultores están al borde de la ruina. Y es que el aceite continúa por debajo de los 2 euros, muy lejos de ese umbral de los 2,20-2,40 euros que marca el umbral de la rentabilidad para la mayor parte de las explotaciones de Jaén.
¿Dónde están las ventajas?
La Federación Andaluza de Empresas Cooperativas Agrarias (Faeca) se mostró ayer en contra de que se aplace cualquier decisión hasta que finalice la tarea en el campo. «Sencillamente no vemos por ninguna parte las ventajas de aguardar a que termine la campaña, y más si tenemos en cuenta que la activación de este sistema requiere de un complejo proceso burocrático», manifestó el presidente de Faeca-Jaén, Pablo Carazo. Por todo ello, Faeca reclama «una actuación rápida y decidida por parte de todas las administraciones» y alude a una información publicada por este periódico sobre la venta de 285.000 toneladas por debajo de coste pese al buen comportamiento de la demanda interna y externa.
COAG también exigió este lunes la puesta en marcha «urgente» del almacenamiento. La organización agraria apunta otra posibilidad. Sugiere que se retome la actividad de la Compañía Española de Comercialización de Aceite S. A. (Cecasa), tras la sentencia a favor dictada por el Tribunal Supremo. Esta empresa está facultada para retener producto aunque, eso sí, con financiación privada.
Fuente: Ideal Jaén
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